"[Prefacio] Hoy me acordé de tí, y me recordé que dejaste un pequeño recuerdo olvidado. Y decidí que sería bueno compartirlo contigo, porque al final de cuentas, no es solo mío. [Fin del Prefacio]" Tú...
Y tu aliento en mi cuello de dragón domado, me recordaba el fuego que una vez fue. Y todos mis sentidos, alertas, intuían el peligro... pero era un peligro lejano, pensaba yo... de esos que se ven en el horizonte y que bien podrían ir en otra dirección... Mi corazón es más sabio que eso... mas yo decido ignorarlo deliberadamente una y otra vez... es como una decisión que rige mi vida, que tomé en tiempos immemorables y me persigue como maldición egipcia.
Y las hojas que me saludan a través de la cortina se ríen de mí... deberían ser hojas sabias porque pertenecen a un árbol milenario, pero son tan nuevas e ingenuas como yo.
Con tu aliento en mi cuello, de dragón domado, decido dejar de pensar otra vez... miro a las hojas entrando en la ventana y siento a la vez la muerte y la vida... una segura y otra fugaz y me invade la súbita certidumbre de que acabamos de engañar al tiempo; que hemos abierto un agujero negro en la inmortalidad.
Recuerdo que ya no quiero pensar más... luego tendré todo el tiempo del mundo para pensar y resolver problemas... Por ahora soy una hoja de primavera con tu aliento en mi cuello.
sábado, 22 de mayo de 2010
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