miércoles, 22 de septiembre de 2010

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5:30am... a esta hora no se tiene palabras ni ideas; a esta hora no se tiene ganas de bañarse. A esta hora hasta el café está dormido...
"al que madruga, Dios lo ayuda" dijo por ahi un sabio sin nombre...
Pero estamos en Penitencia y cualquier tipo de ayuda es bienvenida. Así que a la ducha a despertar las ideas que hay que estar fresco a las 7:30 en la universidad.
En condiciones normales, saliendo a las 6, llego a las 7... pero en Penitencia no se viven condiciones normales desde hace por lo menos 10 años... todavía recuerdo cuando Penitencia era un paraíso... tierra de petróleo y chicas guapas... y no son recuerdos de más de 10 años...

...

6:30 y apenas estoy entrando en el metro. Hay muchísima gente pero, como estoy en la estación terminal, seguro cabemos todos en el primer tren y todavía puedo llegar a tiempo... 20 min hasta la estación donde tomo el autobús para llegar a la universidad, 10 min esperando y 30 min de trayecto en autobus... no voy tan mal.

Llega el tren... y descubro con horror que viene como lata de sardinas; al abrir las puertas explota de gente y no cabe un alma más. Dios mío! apenas entró una persona! y el andén está tan lleno de gente que tardaremos una eternidad en abordar el tren.

"Se informa a los señores usuarios que en breves instantes arribará un tren a la estación" se escucha por entre la multitud de seres preocupados, pero recién bañados, que esperan que el próximo tren esté más vacío.
Llega el siguiente tren 5 minutos despues y de nuevo logra abordar una persona.
Cierran la entrada del metro por que no cabe más gente en el anden y una ola de terror salpica a la ahora nerviosa multitud... "Se informa a los señores usuarios que por motivos de una falla en P, el servicio de metro presenta retraso"
Ojos de preocupación...
Miles de ojos marrones y negros de preocupación.
Llega otro tren y la gente empuja como puede para entrar, se escuchan gritos, se cae una señora, y es imposible contener a la manada de ex seres humanos.

Una ráfaga de aire suena como "Se informa a los señores usuarios que en breve se normalizará el servicio de trenes" y todos lo respiran con ánimo renovado y hacen de sus pensamientos un lugar menos sombrío.

El siguiente tren demora 8 minutos en llegar! y de nuevo no cabe un alma porque la gente de la penúltima estación está tomando el tren en sentido contrario para poder entrar, lo que ocasiona que los usuarios de la ultima estación no tengan más remedio que perder su condición humana y hacer honor a los instintos de preservación del trabajo, empujando hombres, mujeres, madres con hijos, viejos y jóvenes por igual y cualquier clase de queja es cordialmente respondida con un insulto.

Son las 7 de la mañana y llegó el momento de la risa. La razón de mi fortaleza es que cuando algo improbable se vuelve imposible, le brindo un chiste al destino intentando distraerlo con la risa... o al menos ponerlo de buen humor...
Aunque el destino no parece tener muy buena racha en Penitencia...
Sonrío y ya no aguanto la risa de ver a la gente tratando de empujar a más gente y pienso que por eso le pagan a algunas personas en Japón y ¡aquí lo hacen gratis!

Bueno... con la llegada del otro tren, la marea me tomó desprevenida y una ola de gente me revolcó como a surfista novato, y no sabia donde era hacia arriba y hacia abajo hasta que teminé empapelada en la puerta contraria del tren... pero DENTRO!
A pesar del dolor que debería estar sintiendo, la adrenalina es algo extraordinario, lo único que se me ocurre es decir "uff, ¡quedé empotrada!", a lo que mi nuevo amigo desconocido a sólo 3 cm de mi cara dice "mejol empotra'a qu'ensarta'a, mami... ¡mira que en estos subi baja del tren puedes queda' hasta embarazao!"

2 comentarios:

  1. A los que han vivido ésto, en verdad estoy tratando de recopilar algunas vivencias para los de afuera... buenas y malas... como el sol!

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  2. Yo era una de las personas que venían en sentido contrario, no me guardes rencor :P

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